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Los movimientos ANTIVACUNAS 🤒: una AMENAZA CRECIENTE según la OMS

Con la llegada de un nuevo virus llamado nCoV2019 el famoso coronavirus, la OMS, ha decidido hacer público un informe algo preocupante. En efecto, virus como el sarampión, del cual tenemos un método de prevención 100% fiable, está dejando un total de 6.000 muertos en la República Democrática del Congo, y han triplicado los casos de contagio en los países desarrollados. Sin duda, el aumento de la mortalidad es causado principalmente por movimientos antivacunas que embaucan a la población y desestabiliza el sistema sanitario mundial.

Datos muy alarmantes que deberían generar mucha preocupación.   

Historia de la primera vacuna

En pleno siglo 18  la tasa de población en Europa empieza a crecer de forma desmesurada, en gran parte gracias a las medidas de higiene que ayudaba a controlar enfermedades como el Tifus. Pero hay una enfermedad que  se resiste a ser erradicada, hablamos de la viruela. Durante milenios esta enfermedad había sido una auténtica pesadilla, devastando ciudades enteras con una alta mortalidad y estaba extendida por todo el planeta.
El aumento de la población en el siglo 18 había echo que la propagación de esta enfermedad fuera mucho más fácil, convirtiéndose en el principal enemigo público hasta el 1776 dónde un científico británico llamado Edward Jenner, empieza su cruzada contra la Viruela.

Edward Jenner: el médico inglés que puso fin a la viruela.


Jenner que ejercía como médico rural se dio cuenta que aquellas mujeres que se dedicaban a ordeñar vacas se infectaban con la viruela bovina pero, sin embargo, quedaban inmunes a la viruela que padecían los humanos.


Gracias a esta creencia, Jenner decide hacer su gran experimento. Algo, que hoy en día consideraríamos totalmente como inmoral.


Cogería el pus de una ordeñadora y haría una pequeña herida a un niño de 8 años para esparcirle el pus por toda la herida. El niño aunque cayera enfermo sobrevivió. A la semana tocaría la prueba de fuego, hacer el mismo procedimiento pero con una sutil diferencia, ahora esparcirá pus de viruela humana. ¿Viviría? Así fue, el niño solo experimentó una fiebre leve que desapareció en varios días, se había creado el primer remedio contra la viruela humana.

Como veis, el nombre de Vacuna viene derivado de la palabra «vaca». Y fue gracias a este descubrimiento que se consiguió erradicar una de las enfermedades más mortíferas que ha asolado el planeta.

GRUPOS ANTIVACUNAS

Jenner es considerado el científico que probablemente más vidas ha salvado con su descubrimiento. Lamentablemente, cada vez hay más progenitores que deciden no vacunar a sus hijos guiados por colectivos de ‘antivacunas’, que advierten del supuesto peligro que ello comporta, cuando en realidad el verdadero peligro y riesgo es seguir esos nefastos consejos y dejar desprotegida a una parte de la población.

CASOS GRAVES DE NUEVOS BROTES

En Holanda, en los años 1999/2000, aparece un brote de sarampión en una escuela perteneciente a una comunidad religiosa que no acepta las vacunas. Como resultado, 3.300 infectados, 3 muertos y un virus mortífero que hoy en día sigue dando muchos problemas en los países bajos.

En Nigeria a partir del año 2003 líderes religiosos que rechazan la medicina occidental recomiendan que se suspenda la vacunación frente a la polio y el sarampión. Como consecuencia de esto Nigeria acumula más de la mitad de casos mundiales de polio.

Estos casos se han ido produciendo a lo largo de la historia, desde el mismísimo descubrimiento de la vacuna dónde se argumentaba que te podías convertir en una vaca, si te inyectaban material genético bovino. Hasta hoy en día donde el número de afectados de sarampión se ha triplicado en el último año.

Un mapa resume el daño causado por el movimiento anti-vacunas

¿ POR QUE SUCEDEN ESTOS MOVIMIENTOS ANTIVACUNAS?

Por una clara desinformación!! Y por un conjunto de falacias que cobraron  fuerza e impulso hace poco más de una década, a raíz de la publicación de un estudio (con doce niños) que mostraba una asociación entre la vacuna del sarampión y el autismo. Desde entonces el artículo (junto con su autor principal) han sido desacreditado por distorsión de datos, y una docena de estudios a gran escala (uno de ellos con más de 90.000 niños) que muestran de manera concluyente que no hay ninguna asociación entre dicha vacuna y el autismo. A mas a mas, se descubrió que el creador de este articulo tenia una serie de intereses económicos a la hora de crear el estudio. Como consecuencia, la prestigiosa revista científica THE LANCET que publico el articulo acabo retractándose y afirmó que jamás tendría que haber publicado ese articulo.

Sin embargo, este estudio no es el único que ha hecho mellas en el mundo occidental moderno. Los grupos Antivacunas persisten con una serie de argumentos que carecen por completo de evidencia científica, pero que generan serias dudas en un número preocupante de personas, particularmente entre la clase acomodada y educada, a quien el éxito de las vacunas ha hecho olvidar que antes se moría de enfermedades como la difteria, la polio o el sarampión.

Dichas entidades hacen esta serie de argumentos:

1.“Las vacunas contienen sustancias peligrosas como aluminio y mercurio”

SI!, Algunas vacunas necesitan la adición de adyuvantes, que ayudan a aumentar la respuesta inmune y permiten disminuir la dosis de bacteria o virus inactivados.

Las sales de aluminio no son el adyuvante más eficaz pero se ha usado como tal durante más de 80 años y en miles de millones de dosis, precisamente por su seguridad. En un día normal, respiramos, ingerimos o bebemos 30-50 mg de aluminio, más de 20 veces la dosis reglamentaria máxima contenida en una vacuna (0.85 mg). 

El timerosal es un conservante utilizado para evitar la contaminación por bacterias u hongos que podrían ser letales y cuyo producto metabólico no es el metil-mercurio (como claman los anti-vacuna) sino el etil-mercurio, que es menos tóxico y se elimina más rápidamente (unos 7 días).  Desde el 2001, Sólo la vacuna de la influenza contiene más que trazas y, aun así, comernos una lata (180g) de atún blanco nos expone a mayores concentraciones de mercurio en la sangre (unos 69 mcg) que una sola dosis de vacuna de influenza (25 mcg máximo).

El formaldehido es parte del proceso de fabricación de las vacunas y se encuentra en el producto final, aunque a concentraciones residuales, mucho menores que las que se encuentran circulando normalmente en el organismo. Hay más formaldehido en una manzana que en las vacunas contra la Hepatitis B, la DPT y la del polio juntas. 

2. “Tantas vacunas pueden sobrecargar el sistema inmune del niño”

Desde que nacemos, estamos expuestos a una gran cantidad de virus y bacterias a cada momento. Por fortuna, nuestro sistema inmune está preparado para reconocer y combatir una cantidad y diversidad casi ilimitada de antígenos.  Los niños están expuestos a más antígenos en el ambiente cada día que aquellos contenidos en todas las vacunas que reciben, combinadas. Esto, sin contar que las bacterias y virus en una vacuna están inactivados. 

3. “La protección natural es mejor que la inducida por la vacuna”

Es cierto que, para algunos patógenos, la inmunidad natural puede ser de mayor duración que la generada por la vacuna. Sin embargo, el riesgo por adquirir una infección de manera «natural» no tiene comparación con el riesgo asociado a cualquier vacuna recomendada. Por ejemplo, el sarampión causa la muerte de dos de cada 1000 individuos infectados en países desarrollados (en países de bajos recursos, esta cifra puede ser hasta veinte veces mayor), mientras que la vacuna combinada de sarampión, paperas y rubeola (MMR) causa una reacción alérgica grave en uno de cada millón de individuos vacunados. Los beneficios superan ampliamente los riesgos

4. “Las vacunas son responsables del número creciente de alergias, asma y enfermedades autoinmunes” 

Ningún estudio a gran escala muestra que las vacunas aumentan el riesgo de enfermedades autoinmunes o alergias.

Es verdad que la prevalencia de estas tres afecciones ha aumentado considerablemente en las últimas décadas, sobre todo en países desarrollados. Pero hay evidencia de que este fenómeno se debe al ambiente «higiénico» en el que ahora vivimos, donde estamos expuestos a menos bacterias y parásitos, particularmente durante la infancia temprana, y en el que estamos modificando nuestra flora intestinal  – cuya diversidad es vital para mantener un sistema inmune funcional y “bien portado” – por un uso excesivo de antibióticos y una dieta rica en grasas y pobre en fibra.

5. «Se trata de enfermedades antiguas que ya no representan ningún riesgo»

Hay personas que tienen la creencia de que se trata de enfermedades raras, de otras épocas y respecto a las que no tenemos riesgo de enfermar actualmente. Esto es una verdad a medias, ya que si estas enfermedades son infrecuentes se debe precisamente a que la mayoría de las personas estamos protegidas frente a ellas por las vacunas. Por otro lado, hay personas que ignoran cómo son esas enfermedades (la polio, la difteria, la rubeola congénita, el cáncer de hígado secundario a una hepatitis B…), no conocen su gravedad ni tampoco la mortalidad que producen o el riesgo que supone padecerlas.

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