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¿Los niños de ahora son más listos que los de antes?

Está muy difundida, la creencia generalizada de que los niños de la actualidad son más inteligentes que sus propios padres y abuelos cuando eran niños.

Todas estas afirmaciones están fundadas al ver como se adaptan las nuevas generaciones a las nuevas tecnologías como el Smartphone, la Tablet y otros dispositivos tecnológicos. Pero, no todo lo que brilla es oro, que los niños y jóvenes tengan habilidad para desempeñarse con la tecnología y la manejen con más facilidades que algunos adultos no significa que sean más inteligentes que las generaciones pasadas. ¿o si?

Lito Ibarra, experto en nuevas tecnologías y comunicaciones, explicaba que las generaciones pasadas también aprendieron «en relativo corto tiempo cómo manejar un automóvil, cómo operar un teléfono y un fax, así como sacarle provecho al control remoto, la máquina de escribir y otros adelantos de sus respectivas épocas».

Estas cuestiones acaban planteando unas series de preguntas:

¿Realmente nos volvemos más inteligentes? Y en el caso de que así sea ¿por que nos volvemos más inteligentes?

El efecto FLYNN

Empezamos emprendiendo un pequeño viaje por la historia cognitiva del siglo XX, ya que es en esa época donde nuestras mentes cambiaron drásticamente.

Nuestros cerebros han ido cambiado a lo largo de la historia. Pasamos de personas que se encontraban en un mundo tangible, y lo analizaban principalmente en términos de cuanto los podría beneficiar, a personas que se enfrentan a un mundo muy complejo, y es en este mundo donde decidimos desarrollar nuevos hábitos mentales y cognitivos. Hábitos como los de llenar ese mundo tangible con clasificación, presentar abstracciones que tratamos de que sean consistentes en su lógica. Y también, darle importancia a lo hipotético, para así cuestionarnos lo que podría haber sido, en lugar de lo que es.

James Flynn profesor y autor de cinco libros sobre filosofía política y moral, se percata de estos cambios a través del aumento masivo en los coeficientes intelectuales a lo largo de la historia. Donde las personas que realizaban las pruebas de CI aumentaban considerablemente los resultados con cada generación que pasaba. Por lo contrario, si se hiciera una prueba de inteligencia, a las personas de hace una década con las normas modernas, tendría un coeficiente promedio de 70 puntos.

Estos sucesos planteaban algunas preguntas como por ejemplo “si nuestros antepasados estaban al borde del retraso mental”, o somos nosotros los que estamos al borde de ser superdotados? Pero hay una tercera pregunta que es mucho más ilustrativa que las anteriores. 

¿Es el entorno que nos rodea el que nos vuelve más inteligentes?

Mejoras a la hora de enseñar

Sin duda, los estímulos son una herramienta extraordinaria para desarrollar aptitudes y habilidades cognitivas. En tan solo un siglo hemos aprendido a educar y a comprender mejor el desarrollo de los pequeños gracias a Piaget, Montessori, Goldschmid, Skinner y muchos otros estudiosos que han aportado numerosas técnicas que nos ayudan a ser mejores padres y educadores. Pero toda esta sabiduría no hubiera llegado a nuestros hogares sin la aparición de internet, que nos a dado la posibilidad a nuevos métodos de aprendizaje, completamente gratuitos y con una gran variedad y calidad que ha hecho que nosotros ahora estemos aprendiendo más en educación que cualquier educador años atrás.

A día de hoy, estamos educando a los niños para que presten atención a lo hipotético, para que usen abstracciones y las usen de forma lógica. Dicho para que nos entendamos, les enseñamos a pensar de una forma creativa para un futuro incierto donde van a tener que resolver infinidad de problemas. 

Las nuevas tecnologías ayudan a nuestro desarrollo cognitivo

De hecho, científicos de la Universidad de Murcia demostraron que un videojuego puede aumentar el CI de los niños. En un estudio, cuyos resultados se publicaron este año en la revista especializada Frontiers in Psychology, donde comprobaron que el entrenamiento con un videojuego desarrollado por ellos, logró mejorar las capacidades cognitivas y de aprendizaje de los niños, tanto en matemáticas como en lectura y otros aspectos.

La nutrición como principal factor a la hora de aumentar el CI

Pero comprender y enseñar mejor no es el único factor que explicaría el aumento del coeficiente intelectual de las nuevas generaciones. La alimentación, la higiene y la asistencia médica de los niños, son factores muy importantes a la hora de mejorar el coeficiente intelectual. La gran diferencia entre las generaciones pasadas y las actuales en materia nutricional podría explicar esta mejora. Hay que recordar que ahora podemos disponer de grandes cantidades de alimentos cuando antes podían faltar y no olvidemos de la gran variedad de alimentos que disponemos a día de hoy en los supermercados.

Las frutas, verduras y comida casera ayuda a nuestro CI

Las palabras también son importantes

Entre los estímulos que los pequeños de ahora reciben en mucha mayor cantidad que los de antaño, hay elementos tan simples como las palabras: como las familias son menos numerosas, los niños están más expuestos que antes a conversaciones adultas. Y oír más palabras ejerce una influencia notoria en su desarrollo intelectual y cognitivo. Existe una iniciativa llamada precisamente Thirty Million Words, iniciada por la pediatra Dana Suskind, de la Universidad de Chicago, que promueve que los padres hablen más y mejor a sus hijos y contribuyan, también de esa forma, con su crecimiento.

Thirty Million Words

Parece claro que, si en efecto los niños de la actualidad son más o menos listos que los de hace algunas décadas, no se debe a modificaciones evolutivas, pues estas demandan muchas generaciones para hacerse evidentes, sino a cambios en las formas de vida y en el entorno en el cual se desarrolla nuestra civilización.

Frenazo en el aumento del CI

Sin embargo, no todas las miradas en este sentido son tan optimistas. El documental francés Cerebros en peligro, asegura que el CI de los niños está descendiendo cada década y que cada vez hay más niños con hiperactividad, trastornos de déficit de atención y del espectro autista.

¿Y por qué está sucediendo este efecto rebote?

La verdad es que tampoco en este caso hay respuestas concluyentes, pero las explicaciones que aparecen como más probables, según los científicos consultados por Gilman y De Lestrade, apuntan en dos direcciones. Por un lado, una carencia de yodo en las madres durante el embarazo. Por el otro, algo mucho más grave y difícil de solucionar: la presencia de sustancias contaminantes como el cromo, el flúor y el bromo en la vida cotidiana, a través de productos de plástico, dispositivos electrónicos, pesticidas y muchos otros.

Pero que la alimentación de hoy en día esté mas contaminada que la de antaño, no quiere decir que sea el único factor. El uso abusivo de las nuevas tecnologías hace que los niños vean mas contenido de poca calidad y que no ramifiquen su aprendizaje en otras áreas como la lectora, la imaginativa o como ya hemos hablado antes, en el habla con la interacción con adultos o otros niños.   

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