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Mi hijo PEGA! 3 formas de solucionar el problema

Existen dos tipos de niños, los que pegan y los que aún no lo han hecho.

Seguramente tú, que estás leyendo este artículo estás preocupado por que tu hijo es de los que pegan y quieres saber como solucionarlo, pero antes de empezar, quiero decirte que no te preocupes, seguramente la gran mayoría de padres han pasado por alguna situación similar, y si no lo han hecho todavía, en algún momento les pasará.

La gran mayoría de personas que veras en internet, te hablarán de cómo gestionar el momento en el que un niño pega a otro, todos esos vídeos son muy buenos, y os recomiendo dos en particular: uno de James Van de lust y otro de Pildora de psicología donde explican muy bien como gestionar estos casos.

Pero yo me quiero centrar en 3 situaciones que nos pueden pasar cuando los niños tienen entre 1 y 2 años y pueden fomentar que nuestros hijos peguen.

Podemos deducir que hay dos situaciones por los que un niño pega:

El primero podría ser por alguna situación que lleva al niño a pegar como por ejemplo, cuando le quitan su juguete o cuando quiere coger un juguete, no le dejan y su frustración se convierte en agresividad. Este sentimiento es difícil de controlar y os explicaré como actuar, al final de este articulo.

La segunda situación es cuando el juego o el aprendizaje del niño se vuelven agresivas. Esto sucede por que permitimos estas interacciones y no las paramos en el momento que deberíamos. De estas situaciones hay 3 que son muy claras y me gustaría compartir con vosotros.

1. No jugar a pegarse y no lo tomarán como un ejemplo.

Aquí os voy a poner un ejemplo:

Yo tengo varios gatos, y cuando eran muy pequeñitos tuve que empaparme de información para aprender a educar al gato. De las primeras cosas que aprendí, es que no podía jugar con ellos utilizando las manos, siempre debía de hacerlo con algún juguete o objeto.

Este consejo que me daban, era por que si utilizas las manos para jugar, acabaria arañandome y mordiendome, y aprenderia a jugar de esa manera.

Cuando el gato es pequeño, le dejamos que nos arañe por que no nos hace daño, pero cuando va creciendo, lo que se convierte en un juego, puede dar problemas cuando son mayores.

Pasa exactamente lo mismo con los niños, cuando tienen 1 o 2 años, y jugamos con ellos de forma brusca, dejando que nos peguen o que nos muerdan, acabamos normalizando estas acciones.

Por este motivo, es muy importante jugar con nuestros hijos utilizando juegos que ellos no puedan interpretar en un futuro como agresivos.

2. El contenido animado

Todas las series y películas están catalogada con una edad mínima para poder visualizarlas, pero no nos entra en la cabeza, de que el sistema de calificación por edades está diseñado de esta manera por algún motivo.

¿A que viene todo esto?

Todo este problema viene por una simple razón: es que he visto infinidad de niños de 2 a 3 años que ya están viendo series de dibujos animados como Spiderman, los Gormitis, el Zorro, los Vengadores y cientos de series donde la violencia es su principal contenido. OJO! Que no digo que estas series no tengan un contenido educativo (aunque de alguna que otra podríamos hablar, eh! Padrinos Mágicos), pero si que debemos entender, que este tipo de contenido está calificado para niños mayores de 7 años, por una simple razón.

Los niños de 2 a 3 años son muy susceptibles a todo lo que ven,  están desarrollando su personalidad, y tienen que identificar quienes son ellos mismos a través de lo que han ido viendo desde el momento que tienen conciencia del ellos mismos, y si la información que les llega, es que deben liarse a puñetazos con sus compañeros acabarán interpretándolo como algo normal.

3. Dale más importancia cuando tu hijo te pega.

Se normaliza mucho, el hecho de que los niños peguen a sus padres cuando son muy pequeños.

El problema aquí no es que el niño pegue a sus padres con estas edades, ya que para ellos es un gesto inofensivo. El problema está en que los padres no impidan esta conducta, ya que, con el pasar del tiempo, va a normalizar ese “juego”, y con el paso del tiempo se acabará agravando ese problema ya que el niño con dos y tres años, ya empieza a hacer más daño.

Estas son algunas de las situaciones que más suelo ver en las guarderías.

Evita estas acciones cuando tu hijo pegue.

Imaginaros que estáis en el parque y vuestro hijo le da un bofetón a otro niño, seguramente, tu que has visto lo que ha pasado, vas a ir corriendo hacia tu hijo, le vas a coger del brazo con fuerza, le vas a pegar una bronca tremenda y vas a acabar dando un castigo desproporcionado como no volver al parque, o sentado durante 20min “reflexionando” sobre lo que ha hecho.

Seguramente, esto que os acabo de explicar es la reacción de la gran mayoría de padres, y eso es por que hemos vivido sugestionados por esta idea del castigo. Si le preguntáramos a alguien sin hijos seguro que esta actuación le es muy familiar, y no quiero poner la mano en el fuego, pero seguramente actuaría de la misma forma por que así es como nos hemos criado.

Esta acción tiene dos grandes problemas:

  • El primero es esa bronca descomunal. El niño no va a entender nada de lo que está pasando, ya que para el, lo que acaba de hacer no tiene importancia y de repente ha llegado su padre/madre y le ha empezado a chillar y a zarandear. Seguramente el niño empiece a llorar, y acabamos creando un caos donde nuestro objetivo de enseñarle a no pegar acaba esfumándose por los poros y al día siguiente va a volver a hacer lo mismo.
  • El segundo problema es ese castigo desproporcionado. El niño no comprende la situación ya que recuerdo, que para él, soltarle un bofetón a otro niño carece de importancia, y dar un castigo como dejarle sin jugar es desproporcional por que el aprendizaje de todos los niños se basa en el juego, y no podemos privarles de algo tan importante. Además, hay otro “castigo” que funciona mucho mejor. (te lo explico más adelante).

¿Qué deberíamos de hacer cuando mi hijo pega?

Volvemos a la situación del parque donde vemos que nuestro hijo ha pegado a otro niño.

Vamos a ir hacia el de una forma rápida parar la situación, le vamos a cogerle del brazo con firmeza y vamos a intentar llevarlo a un lugar apartado, no como castigo sino como forma de sacarlo de esa situación y para que se pueda centrar en ti, en ese momento tu hijo ya está pensando “uy, que está pasando”. Una vez que nos hemos apartado de la situación vamos a ponernos a su altura, le vamos a mirar a los ojos y sin chillar vamos a seguir estos 3 pasos:

1. Explicar la situación y tus sentimientos como padre.

  • Damian, estoy muy triste por el manotazo que le acabas de dar a Pepe. Y eso que has hecho no se hace.

2. Explicar los sentimientos del otro niño, y por que se siente así.

  • Ahora Pepe, se ha puesto muy triste por que le has pegado, y ahora, no va a querer jugar contigo.

3. La consecuencia. 

  • Como pepe no quiere jugar contigo, vas a tener que jugar tu solo o a otra cosa.

Una vez hemos hecho estos 3 pasos, pueden pasar dos cosas:

  1. Que tu hijo acepte la consecuencia y se vaya a jugar a otro sitio o se vaya a jugar el solo.
  2. Que tu hijo quiera volver a jugar con ese niño, por que para él, era importante jugar con su amigo y se lo estaba pasando muy bien.

En este momento es cuando debemos de ceder un poco y le diremos:

  • Damian, si quieres volver a jugar con Pepe, no le puedes pegar, por que recuerda, que sino el no va a jugar contigo, y si vuelves a pegar me voy a enfadar, y nos iremos del parque.

Aquí,  cuando decimos que te vas a ir del parque, no es dejarlo sin jugar, el juego es parte de su desarrollo, iremos para casa y podrá continuar jugando ahí, y es muy importante, que nos vayamos, no podemos quedarnos un rato más o volver a repetir el proceso y dejarlos jugando solos, por que ya le hemos explicado la consecuencia de que pegue y si no cumplimos con lo que decimos no va a tomar en serio la próxima vez que queramos aplicar una consecuencia.

Es por eso, que cuando decidimos advertir a un niño con  consecuencias, deben de ser posibles de cumplir y deben de estar bien planteadas no podemos decirle: “ pues te has quedado sin postre” por que la alimentación es importante.

Debemos de buscar consecuencias capaces de cumplir y que no sean desproporcionadas.

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